Con la llegada del buen tiempo los paseos con los perros se alargan más, aunque estos se hacen a las horas menos calurosas para proteger al perro del calor excesivo. Pero la primavera trae algunos peligros para tu perro en sus paseos por zonas más silvestres, como las posibles picaduras de insectos como las avispas o la aparición de la oruga procesionaria.

¿Conoces esta particular oruga? ¿Sabes qué debes de hacer si a tu perro le pica una oruga procesionaria? Te lo contamos en este artículo.

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Todo sobre la oruga procesionaria

La oruga procesionaria del pino (cuyo nombre científico es Thaumetopoea pityocampa) aparece habitualmente en zonas silvestres con pinos, y se la identifica muy bien porque van haciendo “procesión”: generalmente se mueven en fila, formando largas hileras.

Estas orugas salen normalmente entre los meses de marzo y abril, cuando dejan atrás el pino en el que estaban en estado larvario y se desplazan para buscar cobijo bajo tierra y poder volver a salir en verano, ya como polillas.

El espectáculo de verlas podría ser impresionante, pero en verdad las orugas procesionarias son muy peligrosas para los perros. Por tanto, hay que tener precaución con ellas.

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Por qué la oruga procesionaria es peligrosa para los perros

Cada oruga tiene hasta 500.000 vellosidades (conocidas como tricomas) que contienen una toxina, la thaumatopina. Estas, en contacto con la piel del perro, provocan problemas cutáneos, e incluso a veces digestivos y oculares.

Y no es raro que si nuestro perro ve un grupo de orugas procesionarias vaya a investigarlas, por lo que debemos tener especial cuidado en zonas de pinos sobre todo en primavera y verano.

Qué debes de hacer si a tu perro le pica una oruga procesionaria

Realmente la oruga procesionaria no “pica” al perro, pero si entra en contacto con su piel puede provocarle una intoxicación que se manifiesta de diferentes maneras. Las consecuencias van a depender de cuánto contacto hubo con las toxinas, la parte del cuerpo afectada y la rapidez del tratamiento.

Primeros síntomas de que nuestro perro ha entrado en contacto con la toxina

Si tu perro está nervioso, traga rápidamente (y le cuesta, incluso a veces no puede tragar) y se toca la boca con sus patas con nerviosismo, puede que la oruga haya soltado su toxina de forma superficial. Si, además, notas que tu perro vomita o tiene diarrea, es posible que haya ingerido alguna de las orugas.

Otro síntoma es una lengua azulada e inflamada que empeora, y si la sustancia ha entrado en contacto con los ojos (por ejemplo, a través del aire) también puede provocar conjuntivitis. La urticaria también es algo normal ante esta toxina.

Lavado de la zona

Lo primero que podemos hacer es eliminar los restos de la toxina en la piel. Para ello, hay que lavar la zona con agua tibia abundante y jabón, ya que el calor desactiva la toxina mejor que el agua fría (siempre sin quemar la piel de tu perro). Utiliza guantes y no frotes la zona afectada, ya que esto podría empeorar los síntomas.

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Acudir al veterinario para que evalúe la gravedad y ponga un tratamiento

Lo segundo, es acudir al veterinario si percibes los síntomas que comentamos más arriba, ya que estos pueden empeorar si no son tratados por un especialista.

La reacción que provoca el contacto del perro con la oruga procesionaria puede confundirse con otras alergias, como la ingestión de alimentos tóxicos, la picadura de insectos, o la aparición de parásitos. Será el veterinario el que determine el origen de los síntomas y el tratamiento a aplicar.

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